ASHIRA

HackODS UNAM 2026 · Objetivos de Desarrollo Sostenible 1 y 10

En México no se puede hablar de pobreza sin hablar de dónde naciste.

Cuatro bases oficiales. Ocho años de datos. Una sola pregunta.

¿Cuánto influye el estado donde naciste en tu probabilidad de vivir en pobreza?

La respuesta corta. Muchísimo.

La respuesta larga. Esta historia.

Equipo ASHIRA

Melisa Arano · Roberto Alegre · Israel Martínez

Dashboard realizado en Abril de 2026

Desliza


El mapa de la pobreza

En este mapa encontramos una verdad incómoda: México no es un solo país, sino una fragmentación de tres realidades que apenas se reconocen entre sí.

Atravesar el país de Tijuana a Tapachula no es solo un viaje de kilómetros; es un retroceso en el tiempo y una degradación cromática de la dignidad humana.

El Norte Verde: La Aspiración

El Centro Ámbar: La Paradoja

El Sur Rojo: El Olvido

Tres colores · tres realidades · un solo territorio.

Figura 1: Patrón territorial de pobreza multidimensional por estado en 2024; contraste Norte-Sur.
Fuente: Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Medición de la Pobreza 2024.

Los dos mapas que siguen muestran el ingreso promedio por estado en 2016 y en 2024. Si el crecimiento hubiera sido equitativo, los colores habrían cambiado.

No cambiaron. Quien nació en el sur, sigue en rojo.

Figura 2: Comparación del ingreso mediano por persona entre 2016 y 2024 con la misma escala de color.
Fuente: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los dos Méxicos

En Chiapas, 66 de cada 100 personas viven en pobreza.
En Baja California, apenas 10.

Comparten bandera y constitución. No comparten el mismo México.

Figura 3: Ranking estatal de pobreza multidimensional en 2024 con referencia al promedio nacional.
Fuente: Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Medición de la Pobreza 2024.
Importante~56 puntos porcentuales separan a Chiapas de Baja California

Hablar de un “promedio nacional” en México es un error estadístico que oculta realidades opuestas: la distancia entre Chiapas y Baja California es mayor a la diferencia entre México y Alemania.



La brecha que no cierra

En ocho años, el ingreso en México subió para todos, pero de forma desigual.

El Sur no está estancado, pero su ritmo no alcanza para seguirle el paso al Norte.

El código postal sigue pesando más que el esfuerzo.

Figura 4: Evolución de la brecha de ingreso Norte-Sur y ratio relativo entre 2016 y 2024.
Fuente: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El ingreso subió en ambas regiones, pero la brecha creció: la diferencia entre Norte y Sur pasó de $1,400 a $3,300 mensuales. El Sur avanzó, sí, pero con dinero prestado: transferencias, remesas y salario mínimo. Su estructura productiva no cambió.

Lo que se sostiene con dinero externo puede desaparecer cuando ese dinero deja de llegar.

¿De qué vive realmente el Sur? Eso es lo que veremos a continuación.


Las raíces de la pobreza

La pobreza en México no es aleatoria. Tiene raíces en la historia, en la etnicidad, en el mercado de trabajo. No es coincidencia. Es estructura.

Figura 5: Relación entre porcentaje de población indígena y pobreza multidimensional por estado.
Fuente: Censo de Población y Vivienda 2020, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Medición de la Pobreza 2024.
Figura 6: Relación entre informalidad laboral e ingreso mediano estatal.
Fuente: Índice de Competitividad Estatal 2018, Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO); Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Figura 7: Distribución estatal de inseguridad alimentaria con promedio nacional de referencia.
Fuente: Censo de Población y Vivienda 2020, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Las tres gráficas anteriores cuentan la misma historia desde ángulos distintos: más población indígena, más informalidad laboral, más hambre. Todo ocurre en los mismos estados del Sur.

No es coincidencia. Es la misma desigualdad estructural vista desde tres dimensiones distintas.


De qué vive el sur

Las tres gráficas anteriores muestran de dónde viene el ingreso en el Sur: trabajo, apoyos del gobierno y remesas de familiares que emigraron.

La pobreza bajó, pero no porque el Sur creó mejores empleos. Bajó porque llegó dinero de afuera. Si ese dinero se corta, la mejora desaparece.

Figura 8: Dependencia del ingreso proveniente de programas gubernamentales por región, 2016-2024.
Fuente: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Figura 9: Peso de las remesas en el ingreso corriente por estado en 2024.
Fuente: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Figura 10: Composición porcentual del ingreso por región en 2024.
Fuente: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La exportación de talento por necesidad

Los estados más pobres del Sur son también los que más gente pierden. Los que se van mandan dinero de vuelta (eso son las remesas), y ese dinero hace que las estadísticas mejoren.

Pero un estado que mejora porque su gente se fue no está progresando. Está vaciándose.

Figura 11: Asociación entre pobreza multidimensional y migración neta estatal.
Fuente: Índice de Competitividad Estatal 2018, Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO); Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Medición de la Pobreza 2024.

El mapa de arriba muestra cuánta gente sale de cada estado. El mapa de abajo muestra a dónde van.

La respuesta es siempre la misma: al Norte, o a las ciudades turísticas. Son los únicos lugares que ofrecen trabajo a quien no tiene título universitario.

Flujos de migración interestatal 2015–2020

Flujos de migración interestatal 2015–2020 · Top 40 pares por volumen · Puntos: balance neto (azul = receptor, rojo = emisor).Fuente: Migración origen-destino, Censo de Población y Vivienda 2020, INEGI.

Cuando alguien del Sur migra al Norte buscando trabajo, las cifras de pobreza en su estado de origen bajan. Pero esa persona sigue siendo pobre. Solo cambió de código postal.

El número mejoró. La vida, no.

La estadística mide territorios. La dignidad se juega en personas.

El panorama completo

Cada indicador cuenta una parte. Juntos revelan el patrón: los mismos estados aparecen siempre arriba en pobreza, informalidad, remesas e inseguridad alimentaria. No es azar. Es estructura.

Figura 12: Mapa de calor de desigualdad territorial con cinco indicadores estructurales normalizados.
Fuentes: Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), Censo de Población y Vivienda (INEGI) e Índice de Competitividad Estatal (IMCO).

El ciclo que se perpetúa

Cada paso lleva al siguiente y el último vuelve al primero. Por eso la pobreza no se rompe sola.

1

Naces en el Sur

Alta pobreza desde el inicio

2

Educación limitada

Acceso desigual y menor calidad educativa

3

Empleo informal

Más del 60% trabaja sin prestaciones

4

Bajos ingresos

1.7 veces menos que el Norte

5

Migras

Sales de tu estado o del país

6

Llegan remesas

El estado “mejora” en el papel

Pobreza estructural


¿Qué sigue?

ImportanteEl sur no está condenado

Este dashboard analizó los estados y sectores donde la pobreza persiste con más fuerza, y los que ya encontraron una salida.

Aguascalientes, Querétaro, Brasil y Colombia lo lograron: redujeron su pobreza con programas focalizados, sostenidos y con rendición de cuentas pública. No fue magia, fue saber exactamente dónde invertir.

Lo que necesitamos no es más gasto general: es saber dónde tiene más impacto.

Si eres ciudadano

Consulta Datos Abiertos, IMCO y MejoraTuEscuela. Escríbele a tu diputado federal sobre el presupuesto de transferencias sociales. Exige metas estatales públicas.

Si eres investigador o estudiante

Replica este análisis a nivel municipal. Explora el efecto intergeneracional de las remesas. El código y datos están disponibles en GitHub del equipo ASHIRA bajo CC BY 4.0.

Si eres funcionario público

Adopta metas estatales focalizadas. Diseña mecanismos de asignación asimétrica del gasto. Reporta trimestralmente los indicadores de convergencia Norte–Sur para cada entidad.

Si eres periodista o comunicador

Descarga los gráficos en PNG y los datos en CSV desde nuestro repositorio. Los hallazgos clave están listos para citar. Cubre la brecha Norte–Sur como la historia estructural que es, no como dato puntual.

Aliados que trabajan en esto

Compromiso del equipo ASHIRA

Este análisis se actualizará cuando INEGI publique ENIGH 2026. El código y los datos están disponibles en GitHub bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0. Si detectas un error, quieres colaborar, o quieres usar estos datos como funcionario, investigador o periodista, escríbenos al equipo ASHIRA.


Hallazgos clave

Lo que descubrimos

El talento está en todo México.
Lo que no está distribuido son las oportunidades.

01

Historia

La brecha Norte a Sur no es nueva. Lleva décadas. Lo que cambia son los nombres de los programas, no el mapa de la pobreza.

02

Estructura

La informalidad laboral, la baja cobertura educativa y la composición étnica del estado explican más de dos tercios de la variación entre entidades.

03

Dependencia

Las mejoras visibles en el Sur descansan en transferencias, programas y remesas, no en generación propia de ingreso. Son frágiles.

04

Migración

Los estados más pobres pierden a sus jóvenes. Esa fuga de talento convierte la desigualdad en un ciclo que se alimenta a sí mismo.

¿Qué implica para la política pública?

Invertir en reducir pobreza sin desagregar por estado es ineficiente. Los recursos se diluyen donde ya hubo recuperación, mientras el sur permanece atrapado. La convergencia requiere intervenciones asimétricas, con metas estatales y rendición de cuentas pública.

La Agenda 2030 no pide promedios. Pide que nadie se quede atrás.

Este análisis muestra que en México, el lugar donde naciste todavía decide si te quedas o te vas.